La subsistencia sin dinero es menos opresiva.
En las sociedades ampliamente mercantilizadas, la desigualdad es necesariamente más opresiva.
Cuando la subsistencia depende totalmente del dinero (porque todo está disponible únicamente a través del mercado), las personas que más lo tienen pueden fácilmente convertir su riqueza en poder permanente sobre los demás. Allí donde las personas no mueren de hambre o se quedan sin techo al no tener trabajo, hay más capacidad de ejercer autonomía, de resistir la arbitrariedad de los más ricos.
Los abolicionistas del trabajo como Bob Black [@black1991] argumentan que el trabajo asalariado es la principal fuente de sufrimiento humano; algo que también sería apoyado, al menos parcialmente, por los estudios de psicopatología del trabajo [@dejours2015, pt. 1]; también desde la filosofía continental [@han2022]. Es muy posible que un porcentaje significativo de los trabajos asalariados sean, de hecho, completamente innecesarios [@graeber2020].
¿Cómo aumentamos la autonomía de las personas por la vía de una subsistencia sin salario?